miércoles, 25 de agosto de 2010

El juego del Escondite

1.

-¿Te vienes? -Preguntó una de ellas mientras la otra se acariciaba los pechos por encima de su camiseta y sacaba la lengua lamiéndose los labios.

-¿En qué sentido? -Preguntó él a su vez, simulando inocencia. La ocurrencia les causó gracia a las mujeres y sonrieron.

-En todos -Respondió nada inocente y expuso sus enormes pechos de pezones rosados-.

Los balanceó sensualmente un momento, se incorporó a medias y se giró dejando sus pechos desnudos a la altura de la cara de su amiga, sentada junto a ella. Se le insinuaba.

Pero su amiga no pareció comprender. El sí comprendió y se excitó aún más. Por el hecho de que una mujer en su hogar haya invitado a una amiga a observarlo con ella. Por el hecho de que no solo compartiesen esa inocente perversión, sino que además con esa postura y lenguaje corporal, dejaba claro su deseo, el que su amiga le bese esos pezones ya tan erectos.

Él no sabía mucho de ella. Habían tenido conversaciones, pero sabía poco en realidad. Su nombre, Marla, algunas de sus fantasías, su ciudad de residencia, los gustos personales que reflejaba en su perfil de la red social que compartían y nada más.

Su amiga había aparecido hoy, por lo que sabía aún menos. Su nombre, Samara y que le gustaba acariciarse los pechos lamiéndose los labios. Suficiente.

No sabía si Marla tenía alguna fantasía lésbica. Conocía algunas, sexo con un extraño en un lugar público, sexo con un hombre negro, sexo con dos hombres, exhibicionismo. No sabía si el que una mujer le lamiera los pezones era una. O quizá la fantasía fuese mas precisa y consistía en que Samara se los lamiese.

Si tenía esa fantasía, logró cumplirla. Samara luego de tener los pechos de Marla frente a su cara por un momento, comprendió. Adelantó la boca con la lengua fuera y dio una lenta y sensual lamida a los pezones de Marla. Parecía que fuesen a explotar.

Luego ambas miraron la pantalla apreciando la erección de ese miembro ancho y ahora mas largo que hace un momento. Sin duda eso que acababa de suceder era una de las fantasías de él. Exhibirse así para dos mujeres que jueguen entre ellas para él.

No estaba claro cuales eran las fantasías de Samara. Quizá ella también acabara de cumplir alguna.

-¿Te vienes? -Preguntó nuevamente.

-En todo sentido -Respondió él.

Ellas juntaron sus rostros frente a la camara en un primer plano de sus bocas abiertas. Esperaban su advenimiento como anhelando recibirlo sobre esas lenguas extendidas e inquietas. En sus movimientos llegaron a tocarse más de una vez, se acariciaron mutuamente, cosa que alcanzó para que él se fuese.

Ver su venida, ese hilo blanco que volaba lejos, las terminó de excitar y esas caricias con lenguas, se hicieron besos profundos, de bocas abiertas y lenguas intercambiadas.

Cortaron la comunicación sin despedirse.

Pensó que esa sesión íntima podría haber sido más extensa, más fructífera. Su activa y veloz imaginación le presentó otra realidad, diferente a la suya. Allí la conversación se prolongaba con ellas excitadas por lo que acababan de ver. Habiendo cruzado ese límite entre amigas tras haberse lamido los pezones, acariciado sus lenguas y besado como amantes, iban más allá. Con la cámara encendida, permitiéndole observar, se desnudaban una a otra, se besaban más, se acariciaban y Marla sometía a Samara, su objeto de deseo.

Ambas eran mujeres de incipiente madurez, ambas estaban solteras tras sendos divorcios hacía algún tiempo. Ambas eran sensuales, ambas tenían la dosis de morbo y perversión justas. Quizá parte de lo que había imaginado estuviese produciendose ahora mismo, pero no la parte que lo tenía a él presenciándolo.

Lo lamentó, ya que lo que fuese que estuviera pasando entre Marla y Samara estaba vedado a sus ojos.

Tampoco ellas sabían mucho de él. Nadie solía saber mucho de él. No se desnudaba tanto hablando como lo hacía frente a su cámara. Le era más sencillo mostrarse, que darse a conocer en una conversación. No decía en qué trabajaba, ni si tenía una relación, ni su edad, ni donde vivía, nada.

Estaba casado hacía años, tenía hijos, un buen trabajo, una vida social activa y mantenía esta doble vida, cuidando que no se acercasen.

Sin embargo no lo consideraba un engaño, no se consideraba infiel. Solo tenía sexo con su pareja pero alimentaba ese aspecto de su sexualidad oculta con su actividad secreta. No estaba físicamente con otras mujeres, pero aún así, no creía que su mujer comprendiese este matiz. Por esto mantenía el secretismo. Por eso no se daba a conocer.


2.

Sabía que no vería otra vez a Marla en sus contactos conectados. Sus amigas solían no volver. No establecía una relación con ellas más allá de la de sexo virtual.

Se equivocó. Marla lo saludó y conversaron un poco de temas triviales para él, normales para cualquier otro. Quería saber qué había sucedido luego que la conexión se cerrase. Todo lo demás que Marla pudiera decirle carecía de importancia, salvo eso que le dijo de pronto.

-¿Te vienes con nosotras?

No había cámaras, no había desnudez. Esa pregunta en este caso tenía un solo sentido. Encontrarse. Esto iba mucho más allá de lo que estaba dispuesto a hacer en esa vida secreta. Tenía un pacto interno, un compromiso, el de no tocar a otra mujer, lo que mantenía su convicción de no estar engañando a la suya. Pero esto, una invitación, como otras que había recibido. Pero distinta. Se le presentaba la oportunidad de tener un trío. Su más ferviente fantasía sexual. Un trío, un manege a trois, un threesome. Y no uno contratado, artificial, falso que pudiese haber tenido en cualquier momento. Uno real, con mujeres reales, que desean ese trío con él, como él.

Esa era su condición de salida al compromiso establecido. Un trío haría que dejase esa postura ascéptica. Haría que abandonase su cómoda habitación vacía, para ir a otra, llena de gente. Sería infiel bajo su criterio y el de todos.

-Cuando quieras -respondió en texto plano-.


3.

En la fecha indicada, un par de horas después de la establecida, en la mesa del salón quedaban solo 3 tazas de café vacías tras la cena. La sobremesa sería breve.

Marla retiró un poco su silla y cruzó sus piernas largas y expuestas en su mayoría bajo la corta falda que vestía. Tomó un cigarro largo y fino. Lo encendió aspirando profundamente el humo. Cruzó el brazo libre bajo sus prominentes pechos y sostuvo el codo del brazo fumador, manteniéndolo erguido. Un momento después expiró una nube gris mirando el techo con una sonrisa satisfecha.

-Ponte de pié -le dijo.

Lo hizo. Samara encendió un largo y fino cigarro blanco en silencio y observando.

-Quítate la camisa.

Lo hizo, sin prisas, mirándolas a ambas. Marla estaba excitándose con el juego del control y Samara igual, ya que su imaginación estaba en un futuro cercano.

-Ahora los pantalones.

Quedó sólo con los bóxer de tela blanca. Se adivinaba un abultamiento ahí, indicando una erección incipiente.

-Masajéatela.

Llevo una mano a ese abultamiento y aplicó masajes a lo largo de la forma cilíndrica que se acomodaba en una diagonal descendente bajo la tela. La otra mano se ubicó debajo, sobre el abultamiento inferior que provocaban sus testículos inflados.

-Sami, ven aquí.

Samara se puso en pié y se acercó a Marla, llevando su silla con ella. Se sentó a su lado. Se parecía bastante a la conversación aquella por cámara web. Él esperó que eso no fuese únicamente una conversación como aquella, pero mantenida en la misma habitación. No deseaba masturbarse para ellas y ya. Había dado ese paso, abandonando el cómodo y seguro anonimato para tener un contacto real por primera vez. Ahí estaba, a las puertas de cumplir su fantasía más deseada y temía que ese contacto no se produjese. Que todo se quedase en el exhibicionismo puro.

Esas dudas se afianzaron cuando Marla rodeo la espalda de Samara con su brazo izquierdo y posó su mano sobre ese enorme pecho sin sostén bajo la fina tela de su vestido elastizado. Dio otra succión a su fino cigarro a la vez que expulsaba el humo hacia arriba lejos de Samara y masajeaba ese enorme pecho con sus finas y femeninas manos de uñas a la francesa.

-Quítate el bóxer.

Lo hizo, revelando una prometedora semierección. Su cabeza se marcaba bajo el prepucio y las venas se habían inflamado, todo sin haber tenido ya una erección completa.

Samara al verlo bajo las caricias de Marla, se incorporó sentada, estirando su espalda, adelantando sus pechos, para intensificar la sensación de la mano de Marla. En respuesta al cambio de postura, Marla tiró hacia abajo de la porción de tela que cubría el pecho que acariciaba, dejándolo expuesto, mostrando un redondo y rosado pezón que se ocupó enseguida de empezar a estimular.

Sin duda algo había ocurrido entre ellas aquel día tras la interrupción de la comunicación.

-No te toques -Pidió Marla. Y él apartó sus manos de ese miembro casi erecto del todo.

Marla estiró el brazo con el que sostenía el cigarro alejándolo de Samara y se inclinó hacia ella, sacando la lengua fina y rosa. Apoyó la punta de su lengua sobre la punta del pezón desnudo, tocándolo apenas. Movió su lengua sutilmente, apenas, pero lo suficiente para hacer que Samara cerrase sus ojos al dejar escapar un corto y silencioso suspiro.

Marla desnudó el otro pecho de Samara. Eran muy grandes. Dio una rápida calada a su cigarro y lo dejó en el cenicero, mientras se ponía de pie detrás de Samara. Se inclinó para acariciarlos en toda su curvatura, rodeándolos con su manoseo, sin acercarse a sus pezones.

Ellas lo miraban y él las miraba sin tocarse. No hizo falta que se tocase para alcanzar la erección completa.

-Vamos al sofá.

Samara dio una ultima y rápida calada al cigarro dejándolo junto al de Marla y los siguió. Marla se acercó a él por detrás y le aplicó una sonora nalgada que lo sorprendió.

-Rico -Le dijo al oído con sucio aliento de fumadora-. Sientate allí -Le pidió, indicando el medio del amplio sofá.

Ellas se sentaron a su derecha, quedando Samara en medio. Marla volvió a acariciarle los pechos y además bajó una mano a su suave muslo, subiendo la caricia hasta llegar unos milímetros antes de su entrepierna, aunque Samara separase las piernas permisiva.

-Tócalo -Le dijo a Samara, y esta estiró una mano fina de dedos largos, con uñas negras, que puso sobre su pecho.

El seguía inmóvil y erecto.

La mano de Samara descendió tímidamente. Tocó su pezón derecho, acarició su estómago, su pubis, rodeó su erección y sus testículos y quedó en su ingle, aplicando una presión suave y firme. Presión que variaba en intensidad dependiendo de los masajes de Marla.

Esos masajes habían pasado de ser sobre sus pechos, a ser sobre un pezón y sobre su entrepierna. Marla había recogido la falta de Samara hasta exponer su braga blanca y luego había metido su mano bajo esta. Ahora se veía bajo esa braga semitransparente los movimientos aplicados por Marla sobre unos labios inflamados. Samara apoyaba su rostro sobre el hombro de él con sus ojos cerrados, la boca abierta y su lengua dándole suaves caricias sobre el cuello y su mano se posó sobre sus testículos gordos dándoles un suave masaje.

-A Samara le gusta que me la folle, que me la folle con polla... ¿te gustaría verlo? -Preguntó Marla.

-Sí -Respondió.


4.

En la habitación, Samara desnuda y muy excitada estaba a cuatro patas sobre la cama. Recibía a Marla por detrás, con su polla de silicona ajustada a su cintura. Jadeaban y gemían juntas. Mientras Marla se movía dentro de ella y le hablaba sucio, Samara decía que sí.

Luego del brutal orgasmo de Samara, durante el cual gritó, se movió y arrancó las sabanas de la cama por haberlas tenido aferradas mientras la follaban, Marla lo invitó a la cama.

Se acercó y Marla le dio la polla de silicona para que la chupe. Dudando un poco, consideró que ya estaba allí, había logrado su ansiado trío y no iba a tener reparos en disfrutarlo y hacérselo disfrutar a ellas. Si Marla se excitaba follando con polla a Samara y luego verlo a el chupando esa polla mojada, la chuparía. Un poco de humillación quizá lo hacía más interesante. Así que la chupo, saboreando de paso los restos de Samara.

-Eso... así... -Decía Marla mientra movía su cadera despacio. Acariciándole el pelo mientras le follaba la boca- Acuéstate.

Lo hizo. Samara se acercó y se acomodó sentándose en su boca para una 69. Calzados labios contra labios comenzó a comerla de inmediato. Y de inmediato sintió su polla enorme dentro de la boca de Marla que se alternaba con Samara en la mejor mamada que hubiese tenido nunca.

Y mejoró aun más, cuando Samara lo tomo por debajo de sus rodillas y lo guió para que abriese y recogiese sus piernas. Así, sus huevos colgaron libres y mientras Samara además se la comía, Marla le comió los huevos. Se sentía cercano al paraíso.

Pero entró a ese paraíso cercano por una puerta que no conocía, y que de haberla conocido, no creía que atravesaría. Marla comenzó a lamer su ano. Se lo lamió y metió la punta de su lengua mientras manoseaba sus huevos. Samara seguía mamándosela y moviéndose sobre su boca.

Con sorpresa sintio el dedo de Marla entrándole por el culo. Se quejo con la boca llena del coño inflado de Samara a la vez que su ano se apretaba por reflejo.

-Shhh... relájate. Va a gustarte, créeme.

En cuanto relajo su ano, Marla continuó metiéndoselo más adentro.

Y así cayeron sus defensas, sus tabúes, inhibiciones y prejuicios... tenia su ano penetrado con un dedo. Un dedo que llegó muy adentro, y que luego de un momento comenzó a follarle el ano, despacio, suave, atento. Se relajó por completo y se dedicó a sentir esa nueva sensación que lo transportaba a otra forma de placer.

Mientras Marla seguía follándole el ano en busca del punto G masculino, Samara se corrió en su boca. Con dificultad la mujer se puso en pie, se sentía agotada a causa de los multiorgasmos que había tenido ya causado por ambos.

-Voy al servicio. -anunció mientras se alejaba con paso inseguro acariciándose los pechos.

Marla ahora a solas con él en la cama, le hacía una paja con su mano derecha, le lamía los huevos, y lo penetraba con el dedo medio de su mano izquierda. Él gozaba como nunca, embriagado por las sensaciones.

Samara regresó y trajo con ella una banda de terciopelo negro, esposas plateadas y sogas de raso violeta. Sin titubear, mientras Marla seguía dándole placer, Samara de rodillas sobre la cama a su lado, tomo sus manos grandes y masculinas para esposarle cada muñeca a la cabecera de la cama.

Desde su posición recostado en la cama, veía el aún hinchado y mojado coño de Samara que había comido tan intensamente hacía un momento hasta que ella le puso la venda en los ojos, haciendo que las luces se apagasen y los placeres y sensaciones aumentasen al no estar distraído por el sentido de la vista. Y con las sogas, ató sus piernas por los tobillos, a la misma cabecera a la que lo había esposado. Sus piernas quedaron elevadas, flexionadas y separadas. Con las rodillas a los lados de su torso a la altura de su pecho, facilitaba la tarea de Marla.

Luego de esto Samara ya no participó. Esos multiorgasmos parecían haberla dejado agotada y satisfecha.

Con su ano relajado y acostumbrado a la penetración sintió como de pronto Marla se retiraba. En la oscuridad tras la venda sobre sus ojos, sintió como Marla se movía entre sus piernas abiertas, como se acomodaba. Al instante sintio como su ano se veía invadido de nuevo, pero ya no por un fino dedo femenino, era esa polla de silicona.

-Marla, no... -Dijo alarmado.

-Shhh...

Marla empujó y la polla empezó a estirar su ano, a vencer su resistencia.

-Marla! Basta!

-Come polla... -Dijo empujando y clavandole la cabeza de silicona.

-Ah! Despacio!

-Sí, despacio... despacio -Accedió Marla mientras movía suavemente su cadera introduciendo más y más el pedazo de silicona con forma de polla que tenía ajustado a su pelvis.

Cuando la polla entró por completo, Marla la dejó ahí un momento, mientras él se acostumbraba ahora a esa sensación. Luego, comenzó a mover su cadera, adelante y atrás, una y otra vez, follándole literalmente el ano.

Marla silenciosa seguía montándolo, hasta que quiso saber como se sentía.

-¿Te gusta? ¿Disfrutas ser follado? ¿Gozas teniendo una polla en tu culo? -Mientras aceleraba la penetración y golpeaba mas fuerte mientras le bombeaba silicona por el ano.

El, entregado a los placeres que recibía, perdida ya toda inhibición, sincerándose consigo mismo y dejándose disfrutar de las sensaciones, se lo confirmó.

-Sí, sí. Me gusta. Disfruto que me follen. Gozo con una polla en mi culo. No te detengas, sigue, no pares.

Y no se detuvo, se movió brutalmente en el ano, lo hizo gritar, lo pajeó mientras le daba por el culo, y se corrieron juntos, recibiendo ella su líquido ardiente y denso en su pancita, en sus tetas, y un poco en su cara. Pasó sus dedos sobre su cuerpo, esparciendo el liquido denso y luego los lamió, saboreando ese orgasmo ajeno.


5.

Días después, tuvo un mensaje de Marla, cuando ya creía que no tendría más noticias. Imaginó antes de leerlo, que le propondría otro encuentro. Pero se equivocaba. Sólo había un vínculo a TuPorno.tv un sito donde se publican vídeos sexuales.

Al ir a ese vínculo vio incrédulo un vídeo del trío que habían tenido. Era breve y se veía cuando Marla se lo había estado follando con la polla de silicona. Tenía la venda en los ojos, estaba atado, con las piernas abiertas y recogidas. Marla entre sus piernas estaba moviéndose dentro de su culo.

Samara los había filmado. Mostraba la escena completa para ir luego a un primer plano de su ano penetrado, pasando después a la cara de Marla moviendo los labios, pronunciando en silencio "puto" mientras lo señalaba. Luego se escuchaba cuando le preguntó si estaba gozando y él le decía que sí y que siga y no pare.

Vio que el mensaje iba con copia a todos los contactos de su vida pública, amigos, vecinos, amigos de la infancia y compañeros de su trabajo actual y de los anteriores.

En la vorágine descendente de desesperación por verse humillado ahora en público, mostrando a todos sus miserias, buscó las razones por las que esa puta lo hubiese expuesto de esta manera. Las razones por las que Marla deseara arruinarle la vida.

Pero las razones no eran de Marla.

Marla era solo el medio, para ese fin.

Las razones eran de otra persona.

Y la breve frase que vio debajo del vinculo lo confirmó:

"Te pillé, hijo de la gran puta. Saludos de tu, en breve, ex mujer".




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